Himno 248: Que mi vida entera esté
Estrofa 0
Lávame en la sangre del Señor, límpiame de toda mi maldad; ríndote mi vida; hazla pues, Señor, tuya por la eternidad.
Estrofa 1
Que mi vida entera esté consagrada a ti, Señor; que a mis manos pueda guiar el impulso de tu amor.
Estrofa 2
Que mis labios, al hablar, hablen solo de tu amor; que mis bienes ocultar no los pueda a ti, Señor.
Estrofa 3
Que mi tiempo todo esté consagrado a tu loor, y mi mente y su poder pueda emplearlos en tu honor.
Estrofa 4
Toma, oh Dios, mi voluntad, y hazla tuya, nada más, y este pobre corazón; y tu trono en él tendrás.